¡Francia es el cuarto consumidor de medicamentos del mundo! Y si los franceses compran tanto es porque consumen la misma cantidad. Sin embargo, el cuerpo no descompone completamente estos medicamentos después de su absorción. Los residuos que pasan por las heces y la orina terminan finalmente en aguas residuales que las depuradoras no son capaces de tratar porque no están equipadas para estas moléculas. A esto se suman los miles de comprimidos que algunas personas tiran por el lavabo o el inodoro.
Impactos sobre el medio ambiente natural y la salud
Estos residuos se acumulan tanto en las aguas superficiales como en las subterráneas. Al riesgo de consumir involuntariamente estos medicamentos y, en consecuencia, absorber principios activos no deseados, incluso en dosis bajas, existe el efecto cóctel que no podemos describir. De hecho, mezclar estas sustancias con otras ya presentes, como residuos químicos o pesticidas, constituye un peligro real cuyos efectos desconocemos, ni a corto plazo, ni mucho menos a largo plazo.
A esto se suma el problema de la resistencia a los antibióticos de las bacterias puestas en contacto prolongado con residuos de antibióticos. Las consecuencias a medio plazo pueden ser dramáticas si determinadas cepas de bacterias patógenas se vuelven resistentes a los antibióticos que normalmente se utilizan para tratar las patologías que los requieren.
Existe muy poca investigación y en cualquier caso es muy difícil aclarar la situación ya que el trabajo es gigantesco si tenemos que tener en cuenta las interacciones entre las diferentes moléculas, la fauna, la flora... Y aun así, ¿cómo podemos reproducir esto de forma fiable en el laboratorio?
Actualmente no existe ninguna normativa que exija la verificación de residuos de medicamentos en el agua potable. ¡Basta decir que el tema está lejos de estar resuelto!
A la espera de poner en marcha una auténtica reflexión en profundidad, de convencer a la industria farmacéutica de que integre las consecuencias medioambientales en el desarrollo de nuevos medicamentos, de garantizar que los médicos sólo entreguen la cantidad o la dosis necesaria y no cajas enteras de las que parte no se utilizará y tirará, de comunicar sobre la necesidad de devolver los extremos de las cajas a la farmacia para que no acaben en los fregaderos o en la basura, hay una solución: beber agua purificada por un Sistema Berkey® !
Filtros de agua Berkey® equipados con sus Filtros Berkey® negros puede filtrar muchos productos farmacéuticos y disruptores del sistema endocrino como BPA, naproxina, octilfenol, progesterona, THM y muchos otros. Consulta los análisis siguiendo este enlace.